viernes, 29 de mayo de 2015

El mundo platónico de Nito

Esta es una creación de estudiantes del CONALEP de la carrera de Enfermería General del grupo 603, y esperamos que sea de su agrado.












Para los papas; Diez señales que le indican que su hijo puede estar drogándose

Es un hecho: los jóvenes son proclives a consumir drogas a edades cada vez más tempranas. A los 12 años, muchos escolares tienen su primer contacto con el cigarrillo y el alcohol.

Así lo demuestra el ‘Estudio Nacional de Consumo de Sustancias Psicoactivas en Población Escolar del 2011’, según el cual al menos el 12,1 por ciento de todos los estudiantes colombianos declaró en algún momento de su vida haber consumido sustancias de las llamadas ilícitas, como marihuana, cocaína, popper y disolventes.

De acuerdo con María Mercedes Dueñas, jefa del área de reducción del consumo de drogas de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), estos datos contrastan con la percepción que tienen los padres de sus hijos: la mayoría cree que ellos jamás probarían las drogas. Y refuerzan este pensamiento con la premisa de que, como los muchachos están “muy bien educados”, es difícil que tengan contacto con sustancias peligrosas.

Desafortunadamente, y tal como lo revelan las últimas encuestas en ese sentido, en más de la mitad de los casos los papás acaban enterándose del consumo de sus hijos cuando ya han avanzado en esta conducta.

Buscando llenar este vacío, la oficina UNODC, dentro de su campaña ‘Las drogas pueden cambiar tus planes: métele mente y decide’, pone en conocimiento de los padres una serie de señales que pueden evidenciar el uso de drogas. El objetivo es que, de presentarse el caso, las familias puedan reaccionar bien y a tiempo.

Augusto Pérez, director de la Fundación Nuevos Rumbos y Ph. D. en drogadicción, dice que, contra lo que muchas personas creen, saber identificar si alguien está consumiendo sustancias psicoactivas no es tan evidente, salvo en fases avanzadas.

Por ejemplo, dice el especialista, los ojos rojos no son necesariamente indicadores del consumo de marihuana. Los consumos ocasionales de drogas son mucho más difíciles de detectar, sobre todo con sustancias como el éxtasis.

Tras analizar el tema, tanto Dueñas, de la UNODC, y Pérez coinciden en 10 indicadores claves que, tomados en conjunto, podrían activar las alarmas.

Pérez insiste en que ninguno de estos signos por sí solo es un indicador fidedigno, pero encontrarlos en posesión de restos de drogas o de artefactos raros (asociados al consumo) es importante, sobre todo si la respuesta es aquella tan común: “un amigo me lo dio para que se lo guardara”.

Fuente: libro ‘Profesión papás’, de Augusto Pérez, Ph. D. en drogadicción, director de la Fundación Nuevos Rumbos.

1. Cambio abrupto de amigos. 

Es muy importante tener en cuenta esta situación, sobre todo si las nuevas amistades presentan comportamientos inusuales o muy diferentes de los que caracterizaban a su hijo.

2. Gastos misteriosos. 

Cuando los gastos sean excesivos, sin que exista evidencia de en qué se invirtió, los papás deben abrir los ojos porque algo puede estar pasando.

3. Pérdida de objetos o dinero de la casa.

Este indicio es importantísimo: como los jóvenes no tienen dinero, echan mano de lo ajeno para conseguir lo que quieren.

4. Cambios de hábitos.

Si de la noche a la mañana un adolescente deja de hacer deporte, empieza a interesarse por la vida nocturna, cambia los horarios de alimentación de manera brusca o tiende a encerrarse, préstele atención.

5. Fluctuaciones en el estado de ánimo. 

Esté atento si su hijo pasa de la tranquilidad a la agresividad, irritabilidad o al mal genio de manera casi inexplicable. Aunque estos cambios pueden ser comunes en los adolescentes, en caso de que se vuelvan persistentes présteles atención.

6. Mentiras frecuentes. 

'Si el joven presenta inconsistencias al preguntarle con quién estaba o qué estaba haciendo, indague sobre esta situación, sobre todo si se vuelve una conducta repetitiva.

7. Descuido personal. 

Ojo a los cambios bruscos en los hábitos de aseo y al desarreglo; algunos jóvenes prefieren guardar el dinero que les puede llegar para no invertir ni siquiera en ropa.

8. Bajo rendimiento escolar o deserción. 

Esta es una señal vital, sígale la pista, sobre todo si tradicionalmente su rendimiento había sido bueno.

9. Periodos inexplicables de enfermedad. Los jóvenes pueden buscar incapacidades por salud para invertir el tiempo en otra cosa.

10. Ruptura de vínculos familiares.

Aunque es algo común en los adolescentes, por lo menos se mantienen algunos lazos, pero la pérdida de todos es una señal importante de alarma.

¿Qué hacer?


Prepárese.

Independientemente de la educación de su hijo, usted debe estar preparado para hablar con él del tema a partir de los 11 años y de manera seria.

Información. 

Tenga claro que mientras sus hijos no sean mayores de edad, usted debe saber siempre dónde y con quién están. Eso debe ser una exigencia permanente.

Confronte.

Si tiene sospechas o dudas, no se quede callado; siéntese inmediatamente con su hijo y confróntelo sin agresividad, simplemente charlando.

Actúe. 

Si sus sospechas se incrementan, encuentra señales de consumo o la parafernalia utilizada con ese fin, mándele hacer un examen toxicológico.

Inventario. 

Haga una lista de los amigos, los gastos, actividades y rendimiento académico del joven para hacerle un seguimiento permanente.

No se apresure. 

Si tiene que tomar decisiones frente a tratamientos por certezas de consumo, consulte a una persona experimentada en este tema. Recuerde que un médico general o un psicólogo no necesariamente saben cómo ayudar.

Revise. 

No lleve directamente a su hijo a los centros de tratamiento. Primero solicite explicación en detalle de los modelos de intervención, de las reglas de funcionamiento y verifique si cumple con los estándares éticos internacionales.

Denuncie. 

Cuénteles a las autoridades si encuentra personas cercanas que están induciendo el consumo o promueven la venta de estas sustancias; también si halla sitios con ofertas de tratamientos sospechosos.

En el infierno se puede estar mucho mejor, créanme...

"La triste realidad es que era demasiado joven y me dejé llevar por las circunstancias y por qué no decirlo, por los amigos…


A mis 17 años me veía allí plantada, inclinada sobre la mesa mirando aquel polvo blanco, "accedí a la invitación y esnifé mi primera raya de coca en aquella larga noche donde caerían los gramos a pares. Fue el principio de los 5 años que duró mi pesadilla, presa de mis mentiras, de robos de dinero en casa, de días sin aparecer ni dar señales de vida, de abandonar mis estudios, la culpable de los llantos y las penas de mis padres… Una agonía que mata en vida, pero es tu vida hasta que no decides lo contrario y quieres cambiarla.

Desear morir y morirte es lo mejor que te deseas cuando estás enganchado a la cocaína, no se puede vivir sin ella. ¿Alguien se imagina poder vivir sin aire? Los ataques de ansiedad te oprimen el pecho cuando te terminas la última bolsa, ya no hay más dinero pero necesitas más y más y más… Te desesperas, el corazón late con una fuerza descomunal, la nariz llena de sangre y heridas producidas por los cortes que genera la coca al esnifara, no comes, no duermes, la depresión es tu pan de cada día…

En el infierno se puede estar mucho mejor, créanme.

Ahora tengo 24 años, mi existir en este mundo ha cambiado desde que afronté mi enfermedad y abrí los ojos. Busqué el apoyo de mis familiares y ayuda en un CIJ, junto con todos ellos y mis ganas de superación hoy puedo gritar que: SOY EX-COCAINÓMANA!!! Llevo 2 años y medio sin consumir y así me mantendré hasta el día que me muera porque mi vida vale más que ese maldito polvo blanco!!!"

5 mitos de la cocaína.

La cocaína no es adictiva


A pesar de que dicen que la cocaína no es adictiva, es todo lo contrario: se considera que las personas que se drogan con cocaína se vuelven adictas física y psicológicamente tras unos pocos consumos.

Además, se desarrolla tolerancia, lo que hace que los usuarios más frecuentes necesiten más cantidad de droga para tener efecto.

La cocaína es una droga segura


Es la droga que más frecuentemente está asociada con problemas varios, causando tres veces más muertes que otras drogas ilegales.

El consumo de cocaína tiene múltiples complicaciones médicas: enfermedades cardíacas, fallos respiratorios, derrame cerebral, convulsiones, complicaciones gastrointestinales, náuseas, visión borrosa, dolor de pecho, fiebre, espasmos, dolores musculares y coma.

La cocaína no tiene efecto secundarios


Los efectos secundarios a corto plazo incluyen fatiga, depresión y pensamientos suicidas. A largo plazo se incluyen la hiperactividad, el insomnio, la pérdida de peso, la paranoia, alucinaciones, ataques de ansiedad y agitación. Además, se puede registrar un comportamiento agresivo y violento.

La cocaína te hace tener mejor sexo


Se considera a la cocaína como un afrodisíaco, pero lo cierto es que hace que uno sea menos capaz de tener un orgasmo, ya que afecta a la función sexual tanto en hombres como en mujeres. En el caso de los hombres, puede causar retraso en la eyaculación y desarrollar los senos.

No solo eso, el consumo de cocaína te lleva a aumentar la cantidad de comportamientos sexuales de riesgo: embarazo no deseado y enfermedades de transmisión sexual.

La cocaína te hace mejor trabajador/atleta


Está muy extendida la idea de que el consumo de cocaína te hace rendir más. Recientes estudios publicados en la Revista Internacional de Cardiología llegaron a la conclusión de que practicar ejercicio bajo el efecto de esta droga aumenta el riesgo de latido irregular del corazón, que puede provocar la muerte.

Falsas creencias sobre las drogas


El consumo de drogas se puede controlar

Actualmente, hay un debate acerca de si se puede hablar de la existencia de un consumo responsable. Es una cuestión difícil de contestar, pues, para ello, los profesionales de la salud tendrían que definir exactamente el concepto de responsabilidad en el consumo de cada una de las drogas, mientras que muchos de ellos opinan que hablar de consumo y responsabilidad en relación a algunas drogas es una contradicción.

En lo que si parece haber un acuerdo es en que la falsa percepción de control responde a un mecanismo de defensa, llamado "negación", que permite al adicto seguir con su consumo. Es una característica que aparece en la mayoría de las personas durante todo el proceso de adicción, permaneciendo, incluso, en situaciones donde el consumo ha invalidado varias áreas de su vida (trabajo, relaciones, actividades de ocio...). Por lo que el hecho de que un adicto sea consciente de que tiene un problema se considera un elemento clave para su recuperación. Por otro lado, no todo el mundo tiene el mismo nivel de autocontrol y autocrítica, factores que ayudan a identificar cuando el consumo está empezando a convertirse en abusivo y, por lo tanto, a combatir, a su vez, este mecanismo de negación.

Dejar las drogas no es tan difícil


Depende del estadío en el que te encuentres (uso, abuso o dependencia). Las personas que consumen ocasionalmente lo tendrán más fácil, mientras que las que presentan un abuso o dependencia lo pueden tener francamente difícil. Lo verdaderamente arriesgado es que el consumo se haya convertido en un hábito o en un instrumento para alcanzar un fin determinado. Por ejemplo: "cada vez que salgo de marcha, me tengo que poner, porque si no, no me lo paso igual de bien.

"El peligro de los hábitos es que sientan las bases de la dependencia psicológica"

El problema de dejar las drogas tiene más que ver con la dependencia física que con la psicológica
A veces, se infravalora el poder que tiene la dependencia psicológica, creyendo erróneamente que lo físico u orgánico influye más a la hora de poder mantener la abstinencia. Es cierto, que en determinados síndromes de abstinencia la presencia de síntomas físicos es fuerte, como pueden ser los casos de la heroína, el alcohol... Sin embargo, la mayoría de éstos duran poco tiempo manteniéndose las ganas de consumir (craving) en el largo plazo, a pesar de que ya no queden restos de droga en el organismo de la persona. Pongamos como ejemplo el tabaco. La nicotina, que es la sustancia que causa la dependencia física, tarda en eliminarse días, mientras que los ex-fumadores siguen sintiendo las ganas de fumar meses e, incluso, años después. Esto se debe a la dependencia psicológica, a que se ha instaurado un hábito durante largo tiempo, que es difícil de modificar.

No poder dejar las drogas responde únicamente a un fallo en la fuerza de voluntad


Algunos científicos han hallado alteraciones en las regiones cerebrales responsables de la voluntad y el autocontrol de las personas con un historial de adicción. Es difícil saber si estas alteraciones eran previas o posteriores a la o las adicciones.

Al margen de estas investigaciones, no hay que olvidar que es frecuente que las adicciones coexistan, es decir, ocurran simultáneamente, con otros trastornos, convirtiendo la solución a este problema en algo bastante más complejo que la fuerza de voluntad. Es lo que se denominan "patologías duales".
Lo que sí es claro, es que tiene que existir un deseo, una motivación para abandonar el consumo, esto es imprescindible para que el tratamiento de la adicción sea exitoso.

Una droga produce los mismos efectos en todas las personas



El efecto que va a tener cada droga en una persona determinada está en función de: las propiedades de la droga en cuestión, las características de la persona y el contexto o situación en que se consume. Los tres factores combinados hacen que cada persona reaccione de manera distinta a las diferentes drogas. Algunas personas, en función de esta reacción y de sus características personales, serán más proclives a hacerse dependientes.



YO TAMBIÉN CONTROLABA...

Seguro que ya dispones de bastante información sobre los efectos que generan las drogas, pero, quizás, no conoces tan bien el proceso de adicción que sigue cada persona en particular. A continuación, vamos a exponer algunos testimonios, los cuáles reflejan por parte de sus autores una vivencia negativa hacia la droga en cuestión. Naturalmente, existirán también testimonios de personas que cuenten las bondades y beneficios de consumir, pero como presuponemos que ya has tenido acceso a estas versiones a través de tus amigos o compañeros de clase, hemos creído conveniente presentarte estos otros para que puedas tener una visión más global.



En ningún caso, estos testimonios deberían considerarse evidencias científicas, ni ser generalizables a otras personas. Es decir, que puede que tú nunca llegues a estos extremos, pero también puede que llegues y no logres salir. La decisión está de tu mano.

"Yo controlo". Esta es la famosa frase, la frase que tantas y tantas veces hemos dicho, yo no me engancharé, yo se de qué va esto, se hasta donde puedo llegar, a mi nunca me ocurrirá lo que a fulanito o a menganito, NUNCA.

Bueno, pues eso también lo pensaba yo, empiezas con unas invitaciones, luego ya te juntas con alguien y empiezas a pillar medio gramo, pero el círculo se va ampliando y de ponerte en alguna fiesta "muy especial" pasas a contruir fiestas y eventos todos los fines de semana por el simple hecho de que quieres volver a ponerte. Pasan, en muchos casos unos meses, en otros años. Fuí consumidora de cocaína durante 12 años y claro, YO TAMBIEN CONTROLABA.

MENTIRA, esto no se controla, después de 12 años de consumo, al principio esporádicamente y poca cantidad, al final caían los gramos como la nieve en la sierra, a puñados, terminas queriendo morir.
A día de hoy, después de más de 8 años limpia, puedo decir que se destruyó un matrimonio, una familia, muchas amistades, y mucha salud, pero hay formas de salir, hay especialistas, está la familia y sobre todo la fuerza de voluntad de cada uno.

Sólo digo una cosa, cuando se deja, la vida vale más, las pequeñas cosas valen más y tú mismo vales más, pero cuesta tanto dejarlo........, que nadie se engañe, esto mata, pero no sólo a la persona sino a todo lo que le rodea.".

Un saludo


R.M.Z.

jueves, 28 de mayo de 2015


"Con los buenos ejemplos dile adiós a
las adicciones"

La herencia cultural y familiar un mecanismo para combatir las adicciones, una razón más para asumir un estilo de vida saludable.
 
Las adicciones también pueden ser prevenibles. Una familia con estilos de vida saludables le facilita el camino a la prevención de enfermedades como el alcoholismo y el tabaquismo y así fomenta el disfrute de una vida con mayores probabilidades de salud y de vitalida

Beber y fumar, dos actos que socialmente son “aceptados”, representan un riesgo para la salud; son generadores de adicciones que provocan el deseo de consumirlos cada vez con mayor frecuencia, trayendo consecuencias como el deterioro progresivo del cuerpo humano.

Los daños son múltiples, algunos ejemplo  son: en el caso del cigarrillo daño pulmonar  y del alcohol enfermedades en el sistema digestivo. Así como hay personas que nacen con predisposición a enfermarse de gripes, las hay quienes son vulnerables al alcoholismo y al tabaquismo. Así que los hijos de familias no fumadoras y no consumidoras de licor tienen menos predisposición a estos hábitos. Todo lo que se ve y se aprende en casa se sigue practicando durante toda la vida. Las buenas costumbres familiares, los buenos ejemplos, son el mejor regalo que los padres pueden dar a los hijos, como las celebraciones familiares sin licor, declarar la casa como un lugar libre de humo y sanción moral para aquellos miembros del hogar que se pasen de "tragos".

Con una  buena educación se tendrán bases fuertes para afrontar positivamente la presión social que ejercen los grupos de amigos o de trabajo: “En nuestro parche todos fumamos” o “un traguito y no más”. Con una personalidad sólida se pueden evitar las "tentaciones”.


¿La mejor ayuda para quienes sufren de adicciones?

La acción más acertada es buscar ayuda profesional, en muy pocas ocasiones el ser humano por sí solo logra dejar una adicción, pues aunque es consciente de que le hace daño, el cuerpo le sigue pidiendo que lo haga. Es ahí donde deben entrar los profesionales en el tema. Como familia además se le debe brindar un apoyo adicional al adicto.